LIBRO DE ISAÍAS. CAPÍTULO VENTIOCHO
¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino! He aquí, Yahweh tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. Con los pies será pisoteada la corona de soberbia, de los ebrios de Efraín. Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano. En aquel día, Yahweh de los ejércitos será por corona de gloria, y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta. Pero también estos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con s...