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Showing posts from August, 2025

LIBRO DE ISAÍAS | Capítulo 65

    Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí.    Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde )  el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;    pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos;    que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;    que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú; estos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día.    He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en su seno    por vuestras iniquidades, dice Yahweh, y por las iniquidades de vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los monte...

SEGUNDO LIBRO DE ENOC. EL LIBRO DE LOS SECRETOS. Capítulo 3

  Y sucedió que, cuando acabé de hablar a mis hijos, me llamaron aquellos dos hombres y   tomándome sobre sus alas  me llevaron al primer   cielo,    y me colocaron sobre las nubes.     Y, cabalgando sobre éstas, pude contemplar en un plano más elevado el aire, y más elevado aún vi el éter.   Por fin me colocaron en el primer cielo y me mostraron un  mar   mucho más grande que el mar terrestre.   Y trajeron a mi presencia a los señores y jefes de los órdenes estelares, y me presentaron a los doscientos ángeles que mandan sobre las estrellas y el mundo sideral, volando con sus alas alrededor de todos los astros.   Allí pude contemplar los depósitos de nieve y de hielo, así como a los ángeles que vigilan sus terribles almacenes y los depósitos de las nubes, por donde éstos entran y sale...

LIBRO DE ISAÍAS. Capítulo 64

    ¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes,     como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu N ombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!     Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti.     Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera. Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos?     Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.     Nadie hay que invoque tu N ombre,...