SEGUNDO LIBRO DE ENOC. EL LIBRO DE LOS SECRETOS. Capítulo 3
Y sucedió que, cuando acabé de hablar a mis hijos, me llamaron aquellos dos hombres y tomándome sobre sus alas me llevaron al primer cielo, y me colocaron sobre las nubes.
Y, cabalgando sobre éstas, pude contemplar en un plano más elevado el aire, y más elevado aún vi el éter.
Por fin me colocaron en el primer cielo y me mostraron un mar mucho más grande que el mar terrestre.
Y trajeron a mi presencia a los señores y jefes de los órdenes estelares, y me presentaron a los doscientos ángeles que mandan sobre las estrellas y el mundo sideral, volando con sus alas alrededor de todos los astros.
Allí pude contemplar los depósitos de nieve y de hielo, así como a los ángeles que vigilan sus terribles almacenes y los depósitos de las nubes, por donde éstos entran y salen.
Me mostraron asimismo los depósitos de la escarcha, suave como ungüento de aceite y cuyo aspecto aventaja al de todas las flores de la tierra y (también me mostraron) a los ángeles encargados de su custodia, con poder para cerrarlos y abrirlos.
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