SEGUNDO LIBRO DE ENOC. LIBRO DE LOS SECRETOS. Capítulo 10
Vrevoil se dio prisa y me trajo los libros (e xcelentes por la mirra) y me entregó de su propia mano la pluma de taquígrafo.
Luego fue recitando todas las obras del cielo, de la tierra y de todos los elementos, su desplazamiento y sus trayectorias, así como su manera de tronar según los signos del zodíaco; asimismo el sol, la luna y las estrellas con sus trayectorias y cambios; las estaciones y los años, los días y las horas, las subidas de las nubes y las salidas de los vientos; el número de los ángeles, las canciones de las milicias armadas, todo asunto humano, toda lengua de los cánticos, las vidas de los hombres, los mandamientos y enseñanzas, los cánticos de dulce melodía y todo aquello que conviene saber.
Vrevoil me estuvo dando instrucciones durante treinta días y treinta noches, sin que dejaran sus labios de hablar, y yo no tuve un momento de reposo, consignando por escrito todos los signos de la creación.
Y cuando, al cabo de treinta días y treinta noches, terminé, me dijo Vrevoil: Esto era lo que yo tenía que contarte y que tú has consignado por escrito. Siéntate y haz un registro de todas las almas humanas, incluso de las que no han nacido, y de los lugares que les están preparados desde siempre, ya que todas las almas están predestinadas desde antes de que fuera hecha la tierra.
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