SEGUNDO LIBRO DE ENOC. LIBRO DE LOS SECRETOS. Capítulo 11, quinta parte.
Y, al tercer día, ordené a la tierra que produjera árboles grandes, montes, hierbas dulces de todas las especies y toda clase de simientes para sembrar. Y planté el paraíso y lo cerré, colocando (como vigías) armados ángeles de fuego. Y así hice la renovación de la tierra.
En esto sobrevino la tarde y la mañana, el día cuarto. Y el día cuarto mandé que surgieran grandes luminarias en los círculos de los cielos.
Entonces sobrevino la noche y la mañana, el día quinto.
Al quinto día di ordenes al mar, y este engendró peces y pájaros muy diversos, todos los reptiles que se arrastran sobre el suelo, los cuadrúpedos que caminan sobre la tierra y los volátiles (que surcan) el aire, el sexo masculino y femenino y (finalmente) todas las almas que respiran, pertenecientes a cualquiera de los animales.
Y en esto sobrevino la tarde y luego la mañana, el día sexto.
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