SEGUNDO LIBRO DE ENOC. LIBRO DE LOS SECRETOS. Capítulo 12

El Señor llamó a uno de sus ángeles principales –tétrico y terrible – y lo colocó a mi lado.

Su apariencia era de color blanco como la nieve y sus manos (parecían) de hielo, como las de aquel que padece un frío intenso.

 

Él refrigeró mi rostro, pues yo no podía aguantar el miedo que me infundía el Señor, de la  misma manera que no es posible aguantar el fuego de un horno, ni la canícula del sol, ni la helada de la intemperie.

 

Y me dijo el Señor: ―Enoc, ningún hombre podrá mirarte a la cara sin que tu rostro haya sido refrigerado aquí.

 

Luego dijo a aquellos dos hombres que me habían subido anteriormente:

 

―Que baje Enoc con vosotros dos a la tierra y esperadle allí hasta el día prefijado.

 

Y ellos me colocaron de noche en mi lecho. 

Matusalén estaba esperando mi llegada, haciendo guardia día y noche junto a mi cama, y al  percatarse de mi advenimiento quedó sobrecogido de temor. 

 Yo le dije que se reunieran todos mis familiares, y entonces les hablé (de esta manera)

 

.... continuará.

Comments

Popular posts from this blog

SEGUNDO LIBRO DE ENOC. LIBRO DE LOS SECRETOS. Capítulo 9

EL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES CON EL NOMBRE CORRECTO. Capítlo 20

SEGUNDO LIBRO DE ENOC. LIBRO DE LOS SECRETOS. Capítulo 11, parte final.